Una metafísica que tome en cuenta al símbolo será capaz de rescatar al hombre del sinsentido, […] el sentido no vendrá del vacío sino de lo lleno, de la plenitud, y aquí lo lleno es el símbolo.
Mauricio Beuchot1

Introducción

El presente trabajo no pretende seguir el ángulo tradicional de aproximación a la investigación astrológica tal y como se realiza en la astrología predictiva mundial, intenta, más bien, aplicar un enfoque hermenéutico a lo social y cultural, utilizando los símbolos astrológicos como referente. Es pues un trabajo astrológico (o quizás debería decir de un astrólogo) con un fuerte acento filosófico, sociológico y psicológico, que se fundamenta en un hecho astrológico, el tránsito de Plutón por Sagitario, que se inició en enero del 19952 y que ha abandonado por primera vez el signo en enero del 2008 para acabar definitivamente el periplo sagitariano el próximo Noviembre. Trece años de gran intensidad social y cultural que pasaremos por el tamiz de la mirada astrológica considerada como una mirada que se ejercita a través del símbolo y a éste como el instrumento para el desarrollo de una hermenéutica analógica-simbólica.

Los grandes temas socioculturales que revisaremos y que presentamos como vinculados simbólicamente al tránsito son: el terrorismo internacional, la emigración, la globalización y el proceso de mutación del comportamiento de las corporaciones multinacionales y sus relaciones con el tejido social y cultural referido al ethos3 occidental, un ethos que, mal que nos pese, presenta un carácter hegemónico cuasi planetario en nuestra época.

Fundamentos filosóficos

La hermenéutica, en su sentido estricto, se caracteriza por interpretar textos. Pero la noción de texto ha ido cambiando mucho, desde los textos tradicionales, que son los escritos, pasando por el diálogo como texto (Gadamer) , la acción significativa como texto (Ricoeur), las obras de arte y en su sentido más amplio y radical, el mundo entero como un texto, tal y como era considerado por las antiguas doctrinas4. La historia asimismo se ha vuelto objeto de la hermenéutica (Dilthey, Gadamer, Ricoeur). Actualmente el enfoque hermenéutico ha recuperado un gran protagonismo utilizándose en muchas disciplinas y ciencias humanas que buscan el comprender, la antropología, la psicología -en la concepción constructivista-, la sociología, el derecho, la crítica literaria, etc.

La filosofía contemporánea agobiada por los excesos y las limitaciones del enfoque analítico-positivista5 y el método univocista (solo hay una interpretación clara y distinta de todo, una verdad objetiva- que fundamenta las ciencias y la tecnología), y también asediada por el solipsismo a la que le someten los enfoques multivocistas que renunciando a toda objetividad, se atoran en un pantano de relativismos, escepticismos y nihilismos, ha vuelto sus ojos hacia la hemenéutica-analógica que busca conjugar una mediación, un punto intermedio entre los excesos del univocismo y el multivocismo.

Debido precisamente a estos excesos el mundo se aplanó, el campo de lo simbólico, mítico y suprasensible se exilió quedando reducido a un universo unidimensional que sólo otorga el valor de verdad y de realidad a lo calculable, medible y comprobable.

La analogía que pone en relación la identidad y la diferencia, por medio de la semejanza, constituye el modo de comunicarse de los símbolos, entes portadores de una sobrecarga de significados que se enlazan con la psique humana llegando a sus dimensiones más íntimas y esenciales.

Wittgenstein propuso una distinción entre el decir y el mostrar y la analogía es un intento de decir el mostrar, de decir lo que supuestamente se puede mostrar, conscientes de que siempre será de manera aproximativa, metafórica. El decir pretende ser unívoco pero el mostrar tiende a ser equívoco y por medio de la analogía se intenta construir el puente entre ambos.

La dimensión analógica del símbolo recorre la poesía, la religión, la mitología, las artes, la política, la economía, la ciencia, nada escapa a su fecundo poder revelador de significados. Como afirma Maldonado,

“La hermenéutica analógica conduce a la posibilidad de pensar un fundamento icónico y simbólico, donde el orden del decir desemboca en el orden del Ser y en esa medida el fundamento ilumina la vida y la ordena, le otorga sentido [...] Esta hermenéutica borda, cose y sutura el abismo abierto entre lo sensible y lo suprasensible, pero también reconstruye el mundo suprasensible analógicamente. El olvido ontológico es olvido de la analogía porque es ésta la que ata el decir al ser y le otorga a la existencia humana un sentido.”6

La Astrología hunde sus raíces en una cosmología, cuya Weltanschauung7, visión-de-mundo, se sitúa en las antípodas de la vigente en el mundo contemporáneo. Una cosmovisión en que el animismo, las señales y los augurios tenían un papel fundamental. No preocupaban las causas de los hechos sino los mensajes divinos de los que eran portadores. No se rastreaban influencias sino correspondencias significativas. La relación entre el ser humano y el mundo no era exclusiva y meramente utilitarista, como ocurre hoy en día, sino dialéctica, se buscaba permanentemente el equilibrio entre lo mundano y lo divino, entre lo eterno y su manifestación temporal. En dicha Weltanschauung, los signos y símbolos astrológicos eran los mediadores, mensajeros y anunciadores de la voluntad divina.

Adopto el método fenomenológico8 para aproximarme al objeto de estudio de la presente investigación: nuestra realidad socio-cultural y el proceso histórico que la enmarca. Este método me procura una cierta independencia de miras respecto a los pre-juicios éticos y morales que usualmente acompañan a los análisis sociales, antropológicos, culturales y también en nuestros medios, en que la categorización de muchos conceptos astrológicos se expresa totalmente en moldes morales y valorativos (planetas benéficos y maléficos, etc.).

A decir de Heiddegger,

“es el método de conducción de la visión fenomenológica desde la actitud natural del ser humano cuya vida se encuentra comprometida en el mundo de cosas y personas, de vuelta a la vida trascendental de la consciencia...Para nosotros la reducción fenomenológica significa conducir la visión fenomenológica de vuelta desde la aprehensión de un ser, cual pueda ser el carácter de esa aprehensión, al entendimiento del ser de este ser”9 .

Esta idea del método vinculada a la hermenéutica analógico-simbólica nos permitirá reconducir los hechos y procesos socio-culturales a su referente simbólico universal, el símbolo astrológico. Las experiencias terrenales que regresan a su origen celeste, origen no entendido como causa o principio sino como arquetipo originario y original, la Idea, que confiere un significado esencial a su manifestación concreta y temporal.

“Prefiero considerar a ésta tarea de regresar los hechos a los invisibles celestiales, un proceso de epistrofé, siguiendo el pensamiento del Neoplatonismo, o, ta´will en el misticísmo Persa. Esta visión contempla al mundo entero lleno de un deseo innato de regresar a su raíz imaginal, su esencia arquetípica, su otra mitad en el Cielo.”10

Fundamentos simbólicos

En función de la aproximación fenomenológica a la Astrología no voy a tratar de categorizar o someter a un escrutinio analítico los símbolos, ni los registros en que se inscriben (signos zodiacales, planetas, casas, etc.), más bien y al modo en que Hillam se aproxima a la realidad del arquetipo11 intentaré evocar su poder sugestivo, navegar por un conjunto de realidades sociales y culturales, con su auxilio, en una especie de interaccionismo simbólico12 que si bien no me permite llegar a conclusiones definitivas, dá alas a la imaginación conformando un ejercicio de retórica imaginativa13 que no pretende afirmar verdades últimas, ni describir realidades objetivas, más bien aumentar nuestra comprensión del proceso histórico, tal y como se presenta, a la luz de este referente universal que es el símbolo, que a modo de faro ilumine no sólo al intelecto, sino también tenga en cuenta el alma.

Alma e intelecto, dos conceptos-raíz de nuestras especulaciones que esconden muchos y a veces antagónicos significados. Paso pues a aclarar que por alma no aludo a una concepción de alma como un ente, cosa o substancia, lleno de sentimientos, subjetivo y personal, más bien y como J. Hillman quiere, me refiero a una perspectiva, un plano, una colocación14 que esforzándose por servir a la cosmovisión originaria de la Astrología, me demanda más que afirmaciones positivistas y naturalistas de sus símbolos, un diálogo con ellos, un proceso de interrogarlos y ser interrogado por ellos, de ver a través de ellos, no olvidando que ellos simplemente son los mediadores entre la tangibilidad y temporalidad propia de los sucesos analizados y la otra dimensión, invisible, inmaterial, imperceptible por los sentidos, pero que anima y confiere significado a lo manifiesto, el alma mercurial de toda realidad anunciada por los alquimistas.

Plutón

El planeta más lento de los conocidos y por tanto el más poderoso en cuanto a las huellas que deja a su paso. Mucho se ha hablado del averno griego, tanto en mitología como en Astrología, incluso los astrónomos que haciendo honor a su significación esencial, lo han eliminado de su categoría superior para re-bajarlo, cumpliendo su vocación de regreso abajo, a su morada invisible, el reino de los muertos.

Voy a dialogar con esta poderosa imagen del dios del Hades en base a determinadas vivencias e ideas. La idea de lo invisible (recuérdese que es uno de sus epítetos), la idea de la obsesión por el poder (que parece ser el disfraz del miedo a la muerte, Thanatos, otra de sus imágenes). Ambas remiten a la metáfora del “poder oculto detrás de trono”. El vínculo de Plutón con Escorpio, símbolo de la sexualidad y la muerte nos hará pensar en el viejo aserto freudiano, el eros reprimido se transforma en una terrible necesidad de poder. Ya denunciado por Marcuse15, los poderes sociales, económicos legítimos e ilegítimos, se alimentan de la manipulación del deseo, ya sea en una lógica de represión y castigo como en la actual de sobreestimulación, simulacro y seducción16.

Plutón, representa, de acuerdo al mito, al poseedor de riquezas (era el único dios que no exigía sacrificios) al mismo tiempo que al violador (rapto y violación de Perséfone y sus asaltos a las ninfas Mente y Leuce). Ambos atributos serán los que privilegiaré para a través de ellos vislumbrar la lógica de alma que se expresa en los fenómenos socio-culturales contemplados.

Sagitario

Sagitario, signo de fuego (consciencia) remitirá a la imagen de la identidad trascendental, una metafísica que según veremos no sólo se encuentra en el ámbito de las bibliotecas filosóficas sino que la hallamos encerrada en los cajones de los despachos de los ejecutivos más importantes de las multinacionales. De la tríada de fuego, si consideramos Aries como el proveedor de la chispa original, esa voluntad de ser, que halla su expresión en la voluntad creativa del León y alcanza su identidad y autoconsciencia en la aspiración a la trascendencia del arquero sagitariano.

Considero que los símbolos zodiacales requieren un tratamiento dialéctico más que sustancialista o esencialista. Cada símbolo se relaciona y se entiende por su relación con otro, necesitan, cada uno de ellos su sicigia, su par cósmico, aquí consideraremos a Géminis, el alter ego de Sagitario, que emparejados nos remiten a la dialéctica, tiempo/eternidad, consciencia/discurso, el eje identitario que se mueve entre lo esencial trascendente (Sagitario) y lo social inmanente (Géminis), entre la visión (sagitario) y el discurso (Géminis), entre la intuición sagitariana y la analítica geminiana. En lo que atañe a nuestro trabajo veremos a la sicigia manifestándose en la íntima conexión entre la proliferación de estrategias de poder (Plutón) ligadas tanto a la colonización de la consciencia (Sagitario) como a los discursos publicitarios y al proceso de mundialización de uso del idioma inglés (Géminis).

Asimismo y siguiendo la intuición neoplatónica contemplo la realidad como un conjunto de planos jerárquicamente organizados. Los elementos astrológicos informan de un plano fuego, el más alejado de la tierra equiparable al Cielo, el lugar del UNO, la fuente donde mana la luz, luego le sigue en orden descendiente, el aire, el Nous, el Intelecto, plano de las Ideas y arquetipos, luego el alma (Anima Mundi), el agua, ámbito donde las imágenes dan vida y personifican a los poderes del destino, y como última estación en el proceso descendente de encarnación, la Tierra, el plano de lo sensible y material, el mundo de los hechos y de las cosas, y entre ellas el cuerpo y su maravilloso dones de la percepción y la generación.

Kayros

En mi opinión, sirve de poco intentar aislar una período de tiempo y someterlo a análisis buscando causas y efectos que expliquen su dinámica. Las ciencias sociales se empeñan a ello pero cosechan fracaso tras fracaso, a una teoría le sigue otra que la contradice y así sucesivamente. No es que reniegue de dicho proceso pues en su mejor aspecto implica esa búsqueda eterna de conocimiento que acompaña al ser humano quizás desde sus albores, me centro mejor en su faceta criticable en tanto que cada uno de los modelos teóricos y los paradigmas que los enmarcan pretenden poseer una validez absoluta, por lo menos hasta que son derribados. Caen así en un dogmatismo ajeno en esencia al espíritu buscador que anida en su raíz.

El hecho de acotar, en este estudio, un fracción de tiempo sólo viene apoyado y circunscrito por el hecho de que se considera el lapso de duración del tránsito planetario por el signo en cuestión. Con ello no se ha de inferir que los procesos observados tuvieron su origen en tal período, o que las “influencias planetarias” los crearon y desarrollaron. Muchos de los procesos sociales que mencionaremos tuvieron antiguos precedentes y largos períodos de gestación, pero parece que el tempo del tránsito, a modo de kayros, actúa como el momento por excelencia de aparición del fenómeno, de su presentarse en la psique colectiva e individual. Atrae la atención y el interés, y cuando no, actúa invariablemente conformando y aglutinando actitudes, deseos, conductas, problemas, movimientos colectivos, estados de consciencia e inconsciencia individuales y grupales.

Asimismo el hecho de enfocar un solo tránsito, no significa que ignore, infravalore o excluya el resto de tránsitos presentes en el mismo tiempo y lugar. Como sea que no busco un análisis causal, soslayo la ponderación de factores influyentes y los debates tan prestos en nuestra disciplina referentes a si se ha de adjudicar tal hecho a un símbolo u otro.

En este lapo de tiempo regido por el tránsito, los grupos poderosos mediante estrategias ocultas (Plutón) no busca la colonización de nuevos territorios sino de la consciencia misma (Sagitario). Auxiliado de los medios de comunicación y la publicidad (Géminis) ha penetrado en los recovecos más íntimos el ser.

Entresaco de la abigarrada complejidad del campo social y de los procesos históricos los elementos que constituirán la línea narrativa y argumental, el objeto del diálogo con los símbolos: terrorismo internacional, globalización y las corporaciones globales.

El terrorismo internacional y los neocons

A mediados del año 1995 aparece esta nota de prensa:

“ EEUU se siente amenazado y Clinton ya ha anunciado que en la reunión del G-7 que comienza hoy debe abordarse el problema del terrorismo internacional. Sin embargo, en el fondo de estos atentados la clave no es la magnitud de la amenaza fundamentalista sobre los países occidentales, sino sobre los propios ciudadanos de las naciones que profesan el Islam. A ellos es a quienes el integrismo condena al aislamiento y el escaso avance social.”

Parece que es a partir de entonces que el terrorismo adquiere universalidad, un nuevo status político-social en el que emerge lo que será el nuevo problema y su trasfondo religioso y cultural (Sagitario).

“Los fines buscados por esta forma de "guerra" no convencional pueden tener fines políticos, religiosos, culturales y lisa llanamente la toma del poder por un medio totalmente ilícito. Por dichas causas, el mundo se ve sacudido diariamente con noticias de atentados producidos en la vía pública, donde pierden la vida gente inocente y totalmente ajena a esa "guerra" o intereses diversos.”17

Los atentados de las torres gemelas (2001) en Nueva York, y contra el sistema ferroviario de Madrid (2004) por citar los más aireados públicamente, sancionan la entronización de la guerra global contra el terrorismo internacional de corte integrista.

Asimismo en Estados Unidos el 11-S despierta y expande una cultura de patriotismo y enciende la llama del renacimiento moral y espiritual de la nación (Plutón en Sagitario), o así lo definen los neoconservadores que expanden la visión y el sentimiento de que el mundo está habitado por una maldad misteriosa y un odio inescrutable, en el que el bien siempre ha de estar defendiéndose, consideran que el muno es su escenario, su escenificación es la de un drama teatral y espiritual.

En 1996 Samuel P. Huntington, un politólogo de relieve internacional e intelectual orgánico de la pax americana, publica, El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial, una obra que presenta la tesis que afirma que con la caída del bloque comunista más que una victoria de Occidente asistimos a un resurgimiento de las viejas civilizaciones (Plutón renacimiento de lo viejo), un retorno a la autóctono, que tiene su raíz en lo religioso (Sagitario) que trae consigo un inevitable choque de civilizaciones:

“Estamos asistiendo «al final de una era de progreso» dominada por las ideologías occidentales, y estamos entrando en una era en la que civilizaciones múltiples y diversas interaccionarán, competirán, convivirán y se acomodarán unas a otros. Este proceso planetario de indigenización se manifiesta ampliamente en el resurgir de la religión que está teniendo lugar en tantas partes del mundo, y más concretamente en el resurgimiento cultural en países asiáticos e islámicos, generado en parte por su dinamismo económico y demográfico”18

La teoría del complot islámico y del choque de civilizaciones se ha ido elaborando progresivamente, desde 1990, para proporcionar una ideología de repuesto al complejo militar e industrial estadounidense después del derrumbe de la URSS. El orientalista británico Bernard Lewis, el mencionado estratega estadounidense S. Huntington y el consultor francés Laurent Murawiec fueron los principales creadores de esta teoría que permite justificar la cruzada estadounidense por el petróleo (Plutón) y una estrategia de dominio con horizontes globales (Sagitario).

El presidente americano plantea la guerra como una lucha entre el Bien y el Mal, un planteo cuasi apocalíptico que se convierte en el lema de la invasión militar de Irak. La campaña electoral de 2004 se plantea en términos asimismo apocalípticos, los republicanos centrando en torno a las iglesias las campañas para movilizar a sus votantes luchaban a favor de Dios, según ellos, “había millones que le estaban construyendo el escudo de Dios para protegerle en los difíciles días que se avecinaban”.19

Al día siguiente de las elecciones, la izquierda se quedó perpleja al escuchar que, según las encuestas a pié de urna, los valores morales (Sagitario) habían deslazado a los demás temas y habían sido determinantes a la hora de votar.20 Los eslóganes que parecían haber facilitado la victoria reaccionaria rezaban:

“yijadistas izquierdistas a la caza de Jesús”, “nazis de izquierdas anti-Navidad”, , o de esos que creen que “Dios es el enemigo”. “Pura intolerancia religiosa” aireó un columnista, “la verdadera libertad de culto para los cristianos está siendo atacada” y “odian la Navidad con un odio permanente y profundo” gritó un tercero21. Como se puede comprobar tanto Plutón (odio) como Sagitario (religión) estaban a la orden del día.

Aparecen en la escena conservadora los think tank, instituciones diseñadas para proveer cobertura ideológica a sus intereses que pronto encuentran en los mass media su prolongación con los que la información veraz empieza a ser una entelequia. Los primordiales think tank conservadores son la Heritage Foundation que por medio de su revista publicación Policy review crea el concepto de “Imperio del mal”, el Project for the New american Century (Whashington D.C., 1998), el Manhattan Institute for Policy Research ( Nueva York, 1998), Foundation for the Defense of Democracies (Whashington D.C., 2001), etc. Todos favorecen la siguiente trilogía de valores: Dios, Patria y Familia y apuestan por la noble causa de la regeneración cultural del país y posteriormente del mundo.

No sólo en América se manifiesta este resurgir del fanatismo, en los países pobres el fundamentalismo religioso22 se extiende de una forma rápida y en Europa, filósofos como Alain Finkielkraut y Andre Gluksmann se únen a la cruzada de la guerra declarada el 11-S del 2001, punto de partida de un movimiento mundial de agresión contra Occidente, sus valores, su civilización. Al Qaeda no es más que su punta de lanza. Occidente se halla asediado por los nuevos bárbaros en un combate planetario contra los valores judeocristianos. Se trata del retorno de la grandes epopeyas redentoras que dan vida un peligroso y persistente mito: el imperio del mal, Satán están presentes y aquellos que se creen redentores se sienten por encima del bien y del mal, esto es, de la legalidad vigente.

Tras las grandes narrativas neoconservadoras y fundamentalistas que operan en plena expansión y casi sin que nadie se aperciba un proceso económico y cultural de gran alcance tiene lugar...

Globalización

Poco antes de la entrada de Plutón en Sagitario, el 9 de noviembre de 1989, se produjo la caída del Muro de Berlín, abriendo camino a la implosión de la Unión Soviética en 1991 y la desaparición del bloque comunista. A partir de ese momento comenzó una nueva etapa histórica: la globalización y con ella esta radical transformación del poder23. Una transformación que sigue la lógica simbólica del planeta y del signo que transita, como más adelante veremos. Por sus características, las corporaciones multinacionales se encuentran en óptima situación para aprovechar el nuevo escenario.

La globalización quiere ser llevada a cabo en base a una liberalización del flujo de capitales mediante la apertura de los mercados financieros, una libertad ilimitada del mercado en las transacciones de bienes y servicios, una uniformización cultural, cuyo dato más relevante es el hecho de que la exportación en la industria cultural de los EEUU es de las más potentes de este país y todo ello acompañado de un refuerzo de las fronteras con el fin de limitar o impedir el auge de la inmigración que como fenómeno paralelo se expande por los países del Tercer Mundo. Las estrategias de la globalización son:

1- La ideología neoliberal (ultracapitalista) del libre mercado invade ámbitos hasta entonces ajenos, como la salud, la educación, la información, etc. Esta ideología se aplica en casi todos los países cada vez con mayor intensidad.

2- Las grandes empresas consiguen cada vez más poder a costa de la ciudadanía y los pueblos.

3- El medio ambiente y el bienestar social se subordinan absolutamente a los imperativos del sistema económico.24

Paulatinamente esta ideología se equipara a lo religioso (Sagitario), Ortiz lo piensa así:

“El mercado global contiene dos cualidades frecuentemente asociadas a la herencia religiosa: trascendencia y omnipresencia. Su globalidad trasciende a los individuos, clases sociales y naciones, envolviendo a todos en el seno de una misma integración. Su dominio no conoce fronteras, abarca el planeta por entero; hombres, pueblos, naturaleza están sometidos a él. La universalidad del mercado, o sea, su extensión, le confiere la dimensión de totalidad (y muchas veces de totalitarismo). Pero la trascendencia es siempre abstracta, algo en potencia; para realizarse debe manifestarse en el mundo, afirmar su omnipresencia. La trascendencia del mercado se perpetúa a través del consumo, el acto que la sitúa, la singulariza, insertando al individuo en su Ser. Metafóricamente diría que el consumo vuelve coetánea la presencia en la trascendencia. Pero tales virtudes no tendrían nada de verdaderas, les falta un fundamento ontológico, sagrado; por eso el mercado se disfraza como una falsa religión, su adoración es pues una idolatría. Religión (Sagitario -nota mía-) y mercado (Géminis -nota mía-) surgen así como entidades morales concurrentes y en conflicto entre sí. Cada una con sus dioses, sus exigencias, su ética. La condena proferida por el saber teológico no es pues un dato ocasional de la confrontación de esta o aquella creencia con el «materialismo» del mundo. Es una necesidad que expresa la presencia de concepciones de mundo en disputa en el escenario mundial”.25

El mercado deviene un dios antropomorfizado, aludimos a él con características de ser vivo y todopoderoso, sujeto a humores y reacciones avasalladoras, su personalidad es irascible, sensible, a veces histérica, monta en cólera cual dios del Olimpo, se deprime, resurge de las cenizas, etc. Posee características plenamente divinas, es omnipresente, omniabarcante y lo controla todo. Hablamos de la diosa Economía que tiene sus sacerdotes, los economistas, que provistos de su propio lenguaje hermético (inflación, bonos, C-Bond, fluctuación financiera, déficit estructural o coyuntural, índices, tasas, incrementos relativos, etc.) se empeñan en sondear lo oculto, hacer de oráculos de la voluntad divina profetizando el porvenir. Detentan el monopolio de la interpretación correcta, cuanto más herméticos e incomprensibles en su jerga mayor fascinación ejercen.

Al mismo tiempo, se empieza a hablar de una eventual sociedad civil mundial (Sagitario, el cosmopolita) en la que los derechos de los ciudadanos se harían extensibles a todo el planeta, el “hombre desterritorializado”, el ciudadano del mundo. Los defensores, ingenuos o no, de este sistema mundializado plantean una reflexión “ según la cual todo ciudadano, en cuanto extranjero, tendría resguardado su derecho de visita y de permanencia en los países por los cuales pasa. En este sentido, las leyes deberían ser las mismas en todas partes, permitiéndole disfrutar los beneficios de algo universal... Se garantiza así, por lo menos hipotéticamente, la libertad de ir y venir a escala planetaria. Sin embargo, gran parte de la movilidad de las personas tiene poco que ver con su voluntad personal: se deriva de causas sociales que la trascienden.”26

En cuanto al tema propio de Géminis, la pareja cósmica de Sagitario, asistimos a la entronización absoluta del inglés como idioma de referencia mundial y en el aspecto puramente sagitariano de la religión asistimos asimismo a un movimiento globalizador impensable antes, Ortiz señala:

“Una forma de circunscribirlo consiste en tomar como referencia el encuentro del Parlamento de las Religiones Universales, realizado en Chicago, en 1993; encierra un valor paradigmático y permite comprender el alcance y los términos de la discusión. Se congregaron en este encuentro representantes de múltiples orientaciones religiosas, lo que en cierta forma distancia la problemática de la ética global de su origen inicialmente católico. La declaración redactada en común, resultado de las discusiones conjuntas, es sugestiva. Tiene la ambición de ser un manifiesto de la conciencia planetaria y parte de la idea de que el mundo actual vive una profunda crisis: pobreza, corrupción de los políticos, desempleo, hambre, conflictos raciales y étnicos, crimen organizado, anarquía en los grandes centros urbanos, drogas, colapso del ecosistema. De cara a este cuadro caótico, enfatiza algunos puntos, dos de los cuales subrayaría: a) «que un mejor orden global no puede ser creado sólo por las convenciones y encuadrado por las leyes; b) que los derechos sin moralidad no pueden perdurar y que no existiría un mejor orden global sin una ética global» (Global Ethic: 18-19). Como los firmantes del documento parten del presupuesto de que las religiones universales, en su sabiduría antigua, ya poseían un conjunto de valores éticos comunes (lo que es dudoso), se sigue la conclusión: en la constitución de un consenso planetario, en la elaboración de vínculos morales entre personas que comparten el mismo destino, esas religiones tendrían un papel fundamental”27

Las religiones invierten su papel si antaño se presentaban como una dimensión secundaria del hacer política, ahora se convierten en el único modo de hacer política, un estudiosos budista lo afirma así:

“El budismo nos ayuda a abrir nuestros ojos espirituales y abarcar el ciclo ecológico y global. Nos enseña cómo mantener nuestra vida sin gastar los recursos preciosos, y cómo controlar nuestros deseos, lo que es posible de acuerdo con el principio budista del comportamiento espiritual equilibrado, aplicable tanto a la producción como al consumo” (Hosaka y Nagayasu, 1993)

Cada actor social pretende instaurar su “régimen de verdad” (Foucault) a nivel planetario, siguiendo la lógica cosmopolita sagitariana.

Flujos migratorios

El éxodo rural y las consecuencias de las deslocalizaciones de las multinacionales, junto con el empobrecimiento de los países no desarrollados resultado de la globalización, entre otros factores económicos y políticos, incrementa espectacularmente los flujos migratorios. Africa asalta Europa y Latinoamérica busca refugio en el viaje al poderoso y rico tío Sam del norte.

Frente a una idealización optimista de la justicia transnacional, la idea de un ser humano sin patria, libre de viajar y vivir como cuando y donde quiera (Sagitario), se alzan vallas visibles e invisibles por doquier que hallan en el terrorismo internacional su justificación. Las fronteras se sellan con trabas burocráticas y tecnologías de seguridad, se abre la circulación libre de capitales y se restringe la de los trabajadores. La teórica idea cosmopolita se transforma en un incesante flujo de movimientos migratorios, clandestinos en su mayoría, que generan desarraigo y pérdida de libertades y dignidad. Los viajes sagitarianos devienen aventuras que ponen en peligro la vida y que conducen a una tierra prometida en la que los emigrados están obligados a aceptar los peores trabajos, con sueldos más bajos y sin las garantías y derechos que disfrutan los locales.

Poderes ocultos e identidades transnacionales

Parece insensato poner en el mismo saco a dos fenómenos aparentemente tan dispares como el poder oculto del terrorismo y su gemelo, el poder oculto de las multinacionales. El primero se ha conformado como la bête noire de nuestro sistema occidental de vida y el segundo es presentado como el bastión neoliberal del avance económico y social de nuestro acariciado american way of life.

Ahora bien, en un análisis más cuidadoso veremos que tanto por sus metas, como por sus métodos y estrategias, ambos grupos humanos no están tan distantes. Su lógica es el ejercicio del poder no tanto a partir de la presencia y del discurso, sino de su invisibilidad y circulación por el tejido social sin ser advertidos, sin rendir cuentas. Su estrategia no es el decir sino el actuar silente y/o disfrazado, aunque busquen efectos de visibilidad en sus resultados (económicos en el caso de las corporaciones y políticos en el caso de los terroristas), sus tácticas de acción, comunicación y expansión se ocultan a la atención social y pública. No rinden cuentas más que a sí mismos y su estrategia busca siempre burlar los límites sociales y políticos existentes.

Quizás una de las diferencias significativas más importantes entre ambos movimientos es que el terrorismo está mucho más analizado, vigilado y por supuesto perseguido, en cambio el segundo, las corporaciones globales y sus actividades han pasado mucho más desapercibidas por la atención pública. Recientemente la publicación de un libro, No Logo, de Naomi Klein28 ha acabado siendo un best seller, una especie de biblia de los movimientos activistas contemporáneos y servirá como uno de los marcos referenciales del presente estudio.

Plutón en un signo de fuego y como tal hace que la atención se enfoque a lo intangible, lo inmaterial, pues fuego es el elemento más lejano y opuesto a tierra que se relaciona con lo tangible, la forma material y manifiesta de los entes.

Un prolegómeno del fenómeno pronto a aparecer es:

“ Es legítimo decir que el astronómico crecimiento de la riqueza y de la influencia cultural de las empresas multinacionales que se ha producido en los últimos quince años tiene su origen en una sola idea, de apariencia inofensiva, que inventaron los teóricos de la dirección de empresas a mediados de los años ochenta: que las empresas de éxito tienen que producir marcas y no productos.”29

La marca es el bien inmaterial (fuego), el valor abstracto desligado de los productos (tierra), actúa además y sobretodo como señal de identidad , la imagen trascendente (Sagitario). Aparece en las empresas una nueva obsesión (Plutón): la marca como señal identitaria portadora de significado (Sagitario) y la publicidad como medio para instaurarla y expandirla (Géminis) se convierten en el mayor empeño de las empresas que se embarcan en buscar el camino más corto hacia su objetivo real, retirar sus inversiones del mundo de las cosas:

“El crecimiento astronómico de la industria de la publicidad se refleja claramente en las medidas anuales del total de gasto por este concepto a los EE.UU, que han aumentado de una manera tan regular que se calculaba que en este país el año 1998 la cifra llegara a los 196.500 millones de dólares, y a todo el mundo, a los 435.000 millones de dólares. Según el informe sobre el desarrollo humano de las Naciones Unidas del 1998, el crecimiento del gasto mundial en propaganda «en este momento supera de un tercio el crecimiento de la economía mundial».”30

En el corazón de este despilfarro anidan la codicia y la voracidad (Plutón) de las empresas que no dudan en adoptar una estrategia colonizadora, invasora y violadora del espacio cultural, cívico y público por medio de sus tácticas publicitarias y promocionales y sobretodo usando las facilidades del neoliberalismo imperante para deslocalizar sus centros de producción y trasladarlos a los países tercermundistas en los que pagan salarios miserables y permiten que los trabajadores hagan su labor en condiciones inhumanas.31

“esta obsesión de las empresas por la identidad de la marca lucha, a la luz del día o de manera encubierta, contra los espacios privados y públicos, contra las instituciones como las escuelas, contra la identidad de los jóvenes, contra el concepto de nacionalidad y contra la existencia de espacios que no sean comerciales.”32

“ la filosofía empresarial ha provocado en los fabricantes una obsesión insaciable de alimentarse de las culturas, y de apropiarse de cualquier espacio libre donde las empresas encuentran el oxígeno que necesitan para hinchar sus marcas. En el camino, no han dejado prácticamente nada sin marca.”33

“...los dos elementos significativos del marketing y del consumismo de la década de los noventa: por un lado hay las grandes tiendas de artículos económicos y sin pretensiones, que nos proporcionan los productos esenciales para la vida y que monopolicen una cuota de mercado desproporcionada (Wal-Mart, etc.), y de la otra, hay las marcas exclusivas que nos aportan aquello esencial para el estilo de vida y monopolizan sectores cada vez más amplios del espacio cultural (Nike, etc.).”34

En el ámbito educativo propio del eje Géminis-Sagitario, aparecen asimismo nuevos e importantes fenómenos, la comercialización salvaje de la educación, la globalización del conocimiento que no se limita a la introducción de avances tecnológicos y facilidades en la transmisión de la información (el gran impacto de las TIC), sino que además encubre una nueva invasión y apropiación del espacio cultural (Sagitario-Géminis) por parte de las corporaciones multinacionales (Plutón). En este sentido, resulta preocupante la consideración –todavía no aprobada– que presentó la Organización Mundial de Comercio acerca de incluir a la educación superior como un bien de importación y exportación, sujeto a los reglamentos de los protocolos de ese organismo.

En todo caso, las multinacionales responden al reto de la globalización alterando la misma esencia de su razón de existir, el capital. Tal y como señala Toffler:

«El cambio a la nueva forma de capital destruye los presupuestos que existían n la ideología marxista y en la economía clásica, premisas fundadas en el carácter finito del capital. Pues contrariamente a la tierra o a las máquinas, que solamente podían ser usadas por una persona o una firma, el mismo conocimiento puede ser simultáneamente utilizado por diferentes usuarios. Es hereditario, inagotable y no excluyente [...]. Por lo tanto el capital pasó de su forma tangible, en papel, forma que simbolizaba activos tangibles, al papel que representa símbolos en el cráneo de una fuerza de trabajo en continuo cambio [...]. El capital está rápidamente volviéndose súper simbólico»35

Por otro lado las corporaciones globales ansían crear más que productos, filosofías y estilos de vida (Sagitario) asociados a su identidad, a su marca, como afirma Klein:

«Marketing sí, productos no!»: esta fue la divisa del renacimiento del marketing, liderado por un nuevo tipo de empresas que se consideraban «vendedoras de significado» y no fabricantes de artículos. Lo que estaba cambiando era la idea del que se estaba vendiendo, tanto por lo que hacía a la publicidad como por lo que hacía a las marcas. El antiguo paradigma era que todo el marketing consiste en la venta de productos. En el nuevo modelo, el producto siempre es secundario respecto al producto real, que es la marca, y la venta de la marca integra un nuevo componente que sólo se puede considerar de naturaleza espiritual... La construcción de una marca, en sus personificaciones más auténticas y avanzadas, es la transcendencia de la empresa”.36

Los departamentos comerciales y de marketing se obsesionan por crear mitologías que confieran significado (Sagitario) a sus productos, empiezan a considerarse productores de cultura y los productores de cultura adoptan las despiadadas tácticas comerciales. Las empresas ya no se contentan con patrocinar la cultura sino que buscan convertir la cultura en una extensión de si mismas. La marca es el significado esencial, el nombre trascendente, de la gran empresa moderna y la publicidad un vehículo por el que se transmite mensajes “profundos” portadores de este significado.

“El efecto, si no la intención original, de la creación más moderna de las marcas es dejar la cultura anfitriona en un segundo plano y hacer que la marca sea la estrella. No se trata de patrocinar la cultura, sino de ser la cultura […] El que hace diferentes las marcas de los noventa es que ahora, cada vez más, se trata de extraer este tipo de asociaciones del mundo de las representaciones y convertirlas en una realidad viva. Así, el objetivo no es que los niños de los anuncios de la televisión beban Coca-Cola, sino que los estudiantes creen conceptos para la próxima campaña en la clase de lengua. La ropa Roots, estampada con su logo y diseñada para evocar los campamentos de verano, queda transcendida al construir un verdadero campamento de verano Roots que, a su vez, se convierte ni una manifestación tridimensional del concepto de esta marca.”37

Sagitario se asocia simbólicamente con la juventud y la moda, dos de las obsesiones de las corporaciones en este tiempo. Pepsico fue pionera en la estrategia de comprar estudiantes con el fin de convertirlos en un mercado cautivo. En el campo de la televisión aparece MTV que promociona videos musicales y que acaba transfromándose en un anuncio ininterrumpido de la propia MTV. En el ámbito de la música los Rolling Stone inauguran las giras patrocinadas lo que inica la era de la apropiación de la música por parte de las marcas. Paralelamente aparece una nueva estrategia, el marketing de la diversidad, un enfoque multiculturalista de la publicidad como solución a los problemas de la expansión mundial. Si antes la publicidad homogeneizada (niños rubios, blancos, etc.) hería sensibilidades en ciertos mercados y culturas, ahora se exporta diversidad, pluralidad y multiculturalismo.

“La publicidad se enfoca eminentemente en la juventud, los adolescentes acaban convirtiéndose en los símbolos más potentes de la globalización, la imagen del adolescente global, magnificada por esta retórica. sobrevuela el planeta como una alucinación eufórica de las empresas. Estos adolescentes insisten en decirnos, no viven en un lugar geográfico concreto, sino en un espacio mundial de consumo , conectádos desde sus móviles a los bloques de noticias de Internet. Todos son adeptos a las Play Station de Sony, a los vídeos de MTV y a los juegos de NBA.”

La expansión insaciable de las corporaciones globales38 y la proliferación agresiva de las marcas acaba, no obstante, creando sentimientos de frustración, rebeldía, resentimiento y revanchismo (Plutón) en amplios sectores de la población que gritan en reinvicando la introducción de la ética (Sagitario) en las prácticas corporativas amorales.

Aparecen movimientos que organizada y/o esporádicamente crean campañas de sensibilización frente a los abusos de todo tipo que cometen las marcas y que los gobiernos y estados servilmente callan o hacen la vista gorda. Surge una nueva militancia contra las empresas, en defensa del medio ambiente, publicaciones cuya único propósito es denunciar y poner en evidencia a las empresas que se benefician de las políticas represivas en todo el mundo. La militancia deja de observar a los gobiernos para interesarse en las corporaciones y sus estrategias secretivas e imperialistas. Empresas como Nike, Shell, Wal-Mart, The Gap, McDonald’s, Nestlé y muchas otras empiezan a sufrir las consecuencias de las campañas de denuncia y los boicots a sus productos. En los años 1995-1996 se convierten en los Años de Lucha contra las Marcas. Ahora Amnistía Internacional no sólo se ocupa de los perseguidos por sus creencias políticas y religiosas y empieza a vigilar y denunciar a las multinacionales.

En esta época, asimismo los tribunales de justicia (Sagitario) se convierten en el centro de la actividad militante contra las marcas. Es el único espacio y poder civil donde mediante las demandas judiciales, las corporaciones se ven obligadas a hacer públicas sus prácticas carentes de ética. También los medios de comunicación (Géminis) son espacio de proliferación (sobretodo Internet) de mensajes de denuncia. Es una guerra soterrada (Plutón) entre las corporaciones que se niegan a responder públicamente de sus maniobras encubiertas y los grupos anticorporaciones que las convierten en sus objetivos.

Cuando la presión aumenta y las denuncias proliferan, las corporaciones reaccionan mediante una nueva estrategia-obsesión, crear códigos voluntarios de ética (Sagitario) que diseñados por sus departamentos de relaciones públicas lo único que buscan es evitar que se creen nuevas leyes que desde fuera les impongan restricciones y prohibiciones.

La preocupación ética, esta vez genuina, provoca asimismo que los movimientos de protesta busquen un fundamento en ella: inversores éticos, comercio justo,, incluso los piratas culturales, los defensores de los espacios públicos, los hacktivistas de los derechos humanos, los vigilantes anticorporativos constituyen frentes de lucha para conseguir una alternativa ciudadana al imperio internacional de loas corporaciones globales.

Epílogo del epílogo

Hace tiempo, precisamente en los albores del tránsito escribí un artículo que presenté al Congreso de ISAR 2003 en Los Angeles, titulado Plutón en Sagitario, la revolución cognitiva 39, en el que expresaba la esperanza de que el tránsito invitara a un cambio de conciencia colectivo, una revolución de nuestra sistema cognitivo que enmarca la totalidad del sistema interpretativo de la realidad a la manera en que lo promulgan los representantes actuales (Carlos Castaneda) de un viejo linaje que hunde sus raíces en los videntes del México antiguo. Vana esperanza en cierto sentido, pues a nivel popular más que una revolución parece haberse propagado una involución, el resurgir del fanatismo y del engaño colectivo propiciado por los medios de comunicación de masas, en suma lo peor de eje Sagitario-Géminis. Uno de los hitos importantes de este periplo fue cuando dos colosos se encontraron, en el año 2001, Plutón en Sagitario se oponía a Saturno en Géminis, acompañando a los atentados terroristas que marcaron la entronización plena de la era oscurantista que le siguió y que aún nos embarga. En aquel entonces y a propósito del atentado escribí un artículo titulado, Caín y Abel, el ataque del 11 de Septiembre40, en él afirmaba:

“Géminis, en su sentido positivo, es el arquetipo básico de la integración del otro, es decir el descubrimiento difícil pero maravillosos de la unidad de lo opuestos, por eso los hermanos son gemelos, un proceso que solo se posibilita mediante el esfuerzo consciente de asumir la propia sombra y sus peligrosísimas proyecciones,de reconocer que el hermano oscuro anida en todos, que todos tenemos un núcleo integrista excluyente y fanático alimentado por nuestro resentimientos no trasmutados (Plutón en Sagitario), que nos hace cerrarnos al otro, en el mejor de los casos y en el peor a liquidarlo (tanto sea física como psicológicamente) pues solo sabemos encararlo como un potencial rival (el hermano hostil).

Sagitario bajo el álgida plutoniana puede estar llamando a que cada uno, y la civilización entera, se abra a una especie de muerte de una cosmovisión, sobretodo de esa cosmovisión ingenua que divide al mundo entre buenos y malos, estando yo siempre en el bando de los buenos, para dejar entrar y/o nacer la otra, la que es portadora de grandes esperanzas al ser una visión de integración de lo opuestos, de apertura a lo otro que habita en nosotros y que hasta hoy hemos marginado y que además puede abrir puertas a una realidad mucho más amplia que la que contempla la estrecha cosmovisión actual.”

En cambio, para la mayoría el tránsito de Plutón ha supuesto un incremento del fanatismo religiosos y étnico (Sagitario) y una banalización del pensamiento (Géminis) imposible de imaginar después del ciclo progresista que le precedió. Parece que Plutón se despide de su tránsito por Sagitario bajo el álgida de una serie crisis financiera internacional, se habla de recesión y el futuro se revela sombrío, tanto por lo económico como por lo ecológico.

El individuo hipermoderno ya no confía en el futuro, confianza que ha sido hasta ahora uno de los pilares del iluminismo, la modernidad y la fe ciega en la ciencia y en la técnica. Las sombras y la ansiedad que producen las actuales perspectivas podría muy bien hacer estallar el fundamento esencial de nuestro orden social: el dinero. A colación unas ideas de Massimo Fini41 que ilustran esta toma de conciencia (Sagitario) sobre la sombra del dinero (Plutón):

"...el dinero se liga al tiempo, y a ese tiempo particular que es el futuro. La confianza en el dinero es la confianza en el futuro. Este enganche con el futuro es lo que le da al dinero su devastante capacidad de atracción y de acción.."
“Y debido a que el dinero no existe, es una creencia, una fe, una ilusión, puede desaparecer en poquísimos días. Los más grandes deudores son los empresarios porque saben que el dinero no existe. Es una idea en la cabeza. La posesión del dinero da una satisfacción plena, pura, justamente porque es abstracta, impersonal  y se adecua completamente a nuestra imaginación, no opone resistencia, por eso es una bolsa vacía"

"La capacidad del dinero de crecer como un tumor en el cuerpo que le ha dado vida hasta invadirlo completamente, sofocarlo y destruirlo, deriva de su naturaleza tautológica (evidente en el mecanismo financiero: en el dinero que compra dinero. El entero sistema financiero y crediticio debe autoalimentarse para no colapsar), de su actitud a autoalimentarse, transformándose así en un fin, un fin último, un fin que no tiene otros fines más allá de si mismo. Y dado que el dinero es una bolsa vacía, una pura nada, su fin no tiene jamás fin, se pone en un futuro inalcanzable, arrastrando consigo, en esta carrera hacia la nada, al ser humano... El dinero por su intima necesidad, debe crecer indefinidamente. Por lo cual como el mecanismo financiero tiene necesidad de simular una producción que en realidad no existe, porque no hace otra cosa que producir más dinero, y de inflar continuamente la simulación, así como aquella industrial tiene que producir por producir"

"El día del big bang no está lejos. El dinero, en su extrema esencia, es futuro, representación del futuro, apuesta sobre el futuro, relanzamiento inagotable sobre el futuro, simulación del futuro a uso del presente.  Si el futuro no es eterno y tiene una finitud, a la velocidad a la cual estamos andando, gracias al dinero, lo estamos vertiginosamente acortando. Estamos corriendo   hacia nuestra muerte, como especie. Y si el futuro es infinito e ilimitado lo hemos hipotecado hasta regiones temporales tan lejanas sideralmente que lo vuelven, de hecho inexistente. La impresión  es que, por cuanto veloz se vaya, y justamente por esa razón,este futuro orgiástico se encuentre constantemente delante de nosotros. O, tal vez, en un movimiento circular, nietszchiano, einsteiniano, muy propio del dinero, nos está llegando por detrás, lleno del inmenso endeudamiento del cual lo hemos llenado. Si como pensamos, el futuro es un tiempo inexistente, un parto de nuestra mente como lo es el dinero, entonces hemos apuntado nuestra existencia sobre algo que no existe, sobre la Nada.

De todos modos,este futuro, real o imaginario que sea,dilatado a dimensiones monstruosas por  nuestra fantasía y locura, un día caerá arriba nuestro como dramático presente. Aquél día, el dinero, no existirá más. Porque no tendremos más futuro, ni siquiera para imaginar. Nos lo habremos devorado."

Con la moda se entroniza lo efímero, un movimiento incesante e hipnótico de objetos y sujetos que aparecen y desaparecen casi instantáneamente. Lo nuevo, la novedad es la única consigna, aquello que subyuga y conduce a la máquina deseante del imaginario colectivo, “todo lo nuevo es bello”. La satisfacción inmediata de las necesidades y deseos y la expansión ilimitada del individuo hedonista y del individualismo son la norma y el norte. Hay una “crisis de futuro” (Lipovetsky)42, (crisis, Plutón, futuro, fuego) una falta de ser que se busca rellenar con la obsesión por la salud y la eterna juventud. El tiempo (la dimensión terrestre opuesta a fuego) se acelera, mejor, desaparece, es la era de la prisa, de las agendas repletas, “no tengo tiempo” es la queja más frecuente, incluso el tiempo libre, de ocio se satura en ocupaciones compulsivas, viajes de placer, ejércitos de turistas veraneantes buscando las sensaciones de estar vivo que no hallan en su vida cotidiana, y una marea incesante de síntomas psicosomáticos nos invade, bulimias, anorexias, depresiones, adicciones.

Un sentimiento apocalíptico está impregnando la conciencia colectiva, primero ocurrió en los sectores más lúcidos (ecología, movimientos de protesta, etc.), luego alcanzó a los científicos menos comprometidos con el establishment, para gradualmente imponerse en los medios de comunicación y con ello a todo el mundo.

Creo que a nivel colectivo, hoy por hoy, y quizás haya sido siempre así, resulta imposible percibir y entender la Voluntad del Cosmos anunciada por las configuraciones astrológicas. Plutón (muerte) transitando por el signo de la conciencia (Sagitario) requiere un cambio de cosmovisión y ello requiere a su vez un proceso de reflexión privado y debate público (Géminis) acerca de la muerte. Hubiera sido lo más apropiado de hacer en el Kayros del tránsito. Nuestra cultura niega, como ninguna otra, la muerte. Individual y colectivamente vivimos en medio de un torbellino de actitudes, ideas, preocupaciones, temores y valores cuyo común denominador es la fijación obsesiva en asegurarnos un futuro en el que la muerte no está presente, pero lo está, reconocida o no, hoy se impone de un modo abrumador. El desastre ecológico es su marca y cuño indeleble. La extinción de especies, la desaparición y tala de los bosques no deja dudas. La muerte (Plutón) se impone a nuestras conciencias (Sagitario) de un modo imponente y literal.

Cada vez que un atentado terrorista interrumpe nuestro sueño democrático, cada vez que la noticia de un nuevo desastre ecológico (nuestra basura, Plutón) nos asalta en la comodidad de la pantalla televisiva, Plutón, nos llama, nos convoca a confrontar el impulso suicida del que nuestra civilización es presa.

Cabe la esperanza de que aunque sea para los menos, este tránsito haya hecho efectiva su promesa, un cambio de conciencia, un nuevo renacimiento en que algunas nociones clave de la tradición renazcan de las cenizas del olvido. En este sentido, las afirmaciones radicales y revolucionarias de los videntes mexicanos y su propuesta del ser humano como un viajero del oscuro mar de la conciencia (Sagitario), en el campo de la psicología profunda, la asimismo revolucionaria propuesta de James Hillman: recuperar al Anima Mundi, el cosmos neoplatónico, esa idea e imagen de un mundo vivo, unido y consciente, sientan un hermoso precedente de que la esperanza no muere. Incluso en medio del desierto espiritual y anímico ya augurado desde principios del siglo XX por Nietzsche, parece sugerir la continuidad de la posibilidad del cambio, de la toma de conciencia que alcance la masa crítica necesaria para propiciar la auténtica revolución, aquella que libere al ser humano de las brumas de la ignorancia y le devuelva su dignidad de ser humano racional (Géminis), consciente y éticamente orientado (Sagitario).

Y como última idea, un ejercicio de intuición simbólica, que no predicción. El ingreso de Plutón en Capricornio augura, a nivel colectivo, un futuro gris como el plomo (color de Saturno, su regente). Como signo de tierra se tratará de afrontar consecuencias y serias realidades. Crisis (Plutón) políticas sin precedentes en las que se revelan los tremendos agujeros de los regímenes políticos (occidentales o no) en que se patentizan sus corrupciones y bagatelas (Plutón). Crisis del poder político (Capricornio) y de la democracia representativa que transparenta su dependencia de las oligarquías financieras (Plutón). Incremento y ascenso de movimientos de cuño fascistoide que propugnarán un retorno a la Tradición y a la mano dura.

Las formas de gobierno se convulsionan, los regímenes democráticos y totalitarios sienten temblar sus fundamentos. Asimismo un resurgir de la militancia política, del interés social en analizar los problemas desde un ángulo más colectivo. Cáncer, la sicigia de Capricornio, puede expresarse como un retorno de los conflictos, crisis y guerras en el que los nacionalismos exacerbados por las posibles deficiencias y carencias de elementos básicos de la vida (agua, comida, etc.) instauren una nueva lógica egoísta y violenta.

El aumento de la precariedad laboral y los cambios que vienen a mano del desarrollo tecnológico, entre otros factores, conducen a un replanteo de la misma noción de trabajo, profesión y vida laboral (Capricornio) , realidades que desde la modernidad ha organizado las relaciones sociales funcionando como un mecanismo estructurador tanto de la vertiente social como personal de los individuos (estatus laboral, identidad social, sentido de pertenencia y de participación, etc,). A nivel individual, crisis vocacionales en aumento, los sueños de éxito profesional se intensifican y a la vez se derrumban, las ambiciones se quedan huérfanas, y como riqueza oculta una llamada a la auténtica vocación: servir a la comunidad de seres vivientes.

NOTAS

1 Mauricio Beuchot, Tratado de hermenéutica analógica, México, UNAM-Ítaca, 2000, p.193
2 La entrada de Plutón se realiza en dos momentos la primera el 17/1/95, y la definitiva, después de la fase retrógrada el 11/11/95.
3 “El éthos, a lo largo de la historia occidental, se concibe como una forma de ser, de vivir, de interpretar tanto a los sentimientos como a los valores de la praxis de los sujetos, “es un principio moral el cual se entrelaza con la conciencia mítica de los individuos, adquiriendo conciencia y significado en la construcción de mentalidades, en la difusión de paradigmas y, particularmente, en la formulación del pensamiento cotidiano (doxa)”. El éthos se constituye a la vez de los conocimientos, los valores y los sentimientos (eidos, éthos, pathos) que se adquieren mediante la transmisión cultural de los individuos. El éthos es una creación imaginaria de la sociedad, que se ordena por medio de las producciones de sentido. El éthos se puede definir como los diferentes valores, sentimientos, comportamientos comunes que se adquieren en una cultura y permiten un sentido de pertenencia a ella, quedarnos con esta definición puede causar ciertos errores de apreciación, ya que también se podría decir que es una ideología, lo cual no es excluyente del éthos. Pero sus formas de construcción son mucho más complejas; por lo tanto, es importante tratar de conocer cuál es el origen de dicho término. ” A. Chihu, (coord.), 1991, El éthos en un mundo secular, UAM-I, México, p. 10.

“El significado original de la palabra éthos nos remite al éthos morada, es la guarida o el refugio de los animales, el lugar que acostumbraban habitar. Significado que posteriormente comenzó a referirse también a los hombres: como morada o habitación humana, por lo tanto el éthos remite al habitar; el éthos hábito se construye a partir de la repetición, es un continuo de actos que tienen una interrelación entre sí, provocando, a partir de esta repetición, una costumbre. Otra acepción es el éthos carácter, es una forma de identidad que se adquiere mediante el éthos hábito. Y más radicalmente el éthos es literalmente “modo de ser”. Pero modo de ser adquirido, no dado, grabado, impreso en el ser mismo a través de la acción (praxis)...” J. González, 2000, El poder de eros. Fundamentos y valores de ética y bioética, Paidós/UNAM, México, p. 51.
4 “El mundo es un objeto simbólico”. Zalustio.
5 “En la enseñanza e investigación en la formación social capitalista, y en particular en la física, se suele dar mucha más importancia a la formulación lógica-matemática que al razonamiento intuitivo y por analogía; a pesar de que la innovación surge casi exclusivamente del uso apropiado de la analogía. Esto no es de extrañar, ya que el método intuitivo analógico necesita, por un lado, una preparación horizontal (que sirva de base a la "comparación analógica") y por otro, un rigor crítico a toda prueba; elementos casi ausentes en el trabajo parcializado y alienado característico de la investigación mayoritaria en la formación social capitalista y en la metodología y contenido de la enseñanza que conduce a tales investigación” Germinal Cocho Gil, La Revolución cultural y la enseñanza e investigación en las ciencias naturales. Web: http://www.geocities.com/diesonne_2k/germinal.html
6 Rebeca Maldonado, Sobre la posibilidad de un fundamento analógico y simbólico, ensayo de hermenéutica analógica. Dikaiosine No. 16. Revista de filosofía práctica Universidad de Los Andes. Mérida – Venezuela, 2006
7 “lo que se quiere decir con este término no es sólo una concepción de la contextura de las cosas naturales sino al mismo tiempo una interpretación del sentido y propósito del Dasein humano y dentro de la historia. Una visión-de-mundo siempre incluye una visión de la vida.” Martin Heidegger, Los problemas básicos de la fenomenología. Traducción de Alberto Allard, tomada de la transcripción inglesa de Albert Hofstader, The Basic Problems Phenomenology. Studies in Phenomenology and Existential Philosophy, Indiana University Press, Indiana 1988. p. 5

- Ver también en la web: http://es.wikipedia.org/wiki/Cosmovisi%C3%B3n
8 “El método fenomenológico no parte del diseño de una teoría, sino del mundo conocido, del cual hace un análisis descriptivo en base a las experiencias compartidas. Del mundo conocido y de las experiencias intersubjetivas se obtienen las señales, indicaciones para interpretar la diversidad de símbolos. A partir de allí, es posible interpretar los procesos y estructuras sociales. En las ciencias sociales se requieren de constructos" y "tipos" para investigar objetivamente la realidad social. Estos tienen que tener las características de una consistencia lógica y una adecuación al fenómeno estudiado.

El énfasis no se encuentra en el sistema social ni en las interrelaciones funcionales, sino en la interpretación de los significados del mundo (Lebenswelt) y las acciones de los sujetos[...]

En este método se trata, en primer lugar, de eliminar los elementos casuales, a través de la reducción fenomenológica. Por medio de la reducción y la interpretación, el fenómeno cobra sentido. La gente posee una acumulación de conocimientos, a partir de los cuales interpreta las nuevas experiencias.

Una segunda reducción es la eidética (eidos es la idea, forma, especie) que en las interpretaciones últimas conduce a los universales, los fundamentos relacionales, lo que le da el carácter científico. Es la búsqueda de las propiedades invariables de los fenómenos [...] El método fenomenológico puede resultar particularmente útil para la interpretación de los hechos y procesos estudiados; para captar el sentido de los fenómenos y la intención de las actividades sociales.” Web: http://www.crefal.edu.mx/biblioteca_digital/CEDEAL/acervo_digital/colecc...
9 Martin Heidegger, ob. cit. p. 18.
10 James Hillman. 1997, “Los cielos retienen en su esfera la mitad de todas las enfermedades y todos los cuerpos" http://cielointerior.com/producciones/articulos/jhillman.html
11 “ By "archetype" I can only refer to the phenomenal archetype, that which manifests itself in images. The noumenal archetype per se cannot by definition be presented so that nothing whatsoever can be posited of it. In fact whatever one does say about the archetype per se is a conjecture already governed by an archetypal image. This means that the archetypal image precedes and determines the metaphysical hypothesis of a noumenal archetype. So, let us apply Occam's razor to Kant's noumenon. By stripping away this unnecessary theoretical encumbrance to Jung's notion of archetype we restore full value to the archetypal image.” [James Hillman - Facing the Gods, p. 33.]
12 “Esta corriente, fundamentada al igual que las anteriores en la filosofía fenomenológica, pone énfasis en la interacción de los individuos y en la interpretación de estos procesos de comunicación. El interaccionismo simbólico, no presta mucha atención a las estructuras sociales, a los sistemas y a las relaciones funcionales, sino al mundo de significados de los símbolos dentro del cual actúan los sujetos. El método está basado en la interpretación de las acciones a partir de los elementos que se encuentran en la situación social a estudiar. Los fundadores más importantes son: Cooley (1909 Social organization), Mead (1934, Mind, Self and Society), Blumer (1969, Symbolic interaccionism, perspectiva and method), y Thomas (en: Zllderveld, 1973, De theorie van bet symbolisch interaccionisme).” web: http://www.crefal.edu.mx/biblioteca_digital/CEDEAL/acervo_digital/colecc...
13 “Lo imaginario debe utilizar lo simbólico, no sólo para expresarse, lo cual es evidente, sino para existir, para pasar de lo virtual a cualquier otra cosa más. [...] Pero también, inversamente, el simbolismo presupone la capacidad imaginaria, ya que presupone la capacidad de ver en una cosa lo que no es, de ver la otra de lo que es”. C. Castoriadis, 1983, La institución imaginaria de la sociedad I, Tusquets, Barcelona, p. 220.
14 Enrique Eskenazi, 2007. “...el hallazgo de que el alma “se hace”, por lo que están más allá de las falacias naturalistas y personalistas que permean completamente el ámbito psicológico contemporáneo. Este “hacerse” es, indudablemente, histórico. En ambos casos, y más patentemente en Giegerich, se exige un cuestionamiento del lenguaje, de expresiones frecuentemente empleadas y raramente comprendidas como "cuerpo", "sentimiento", "psique", "realidad", "proyección", "ego", "inconsciente", "exterior", "interior", "colectivo", "arquetipo", y así sucesivamente. Terminología que la gran mayoría de los psicólogos usa alegremente y sin advertir que están enclavados en una colocación ideológica, metafísica y como siervos (ancillae) no sólo de la "física" (la ciencia), sino incluso de la "sociología". El alma "se hace". Se hace además en la historia. Y la historia no es sólo "historia individual". La insistencia de Hillman de sacar la psicología de la consulta y abrirla al mundo ha pasado mayormente inadvertida por aquellos psicólogos que aún se aferran a profundizar en "los sentimientos", "las relaciones personales" y "la infancia". En el caso de Giegerich, esta apertura al mundo implica el reconocimiento de una "lógica" de la dinámica "mundial", que hoy es "global" o "globalización”." Web: http://eeskenazi.blogspot.com/2007/12/reflexiones-psico-lgicas-para-acab...
15 “La vida del hombre se desenvuelve históricamente bajo un principio de realidad contrapuesto y negador del principio que recoge los intereses más genuinamente humanos: el principio del placer. La historia del hombre y la civilización están marcadas por el sello del sufrimiento, la explotación y la represión. La historia humana hasta el momento presente es la historia de la enajenación. La civilización ha sido modelada bajo un estado de escasez y miseria. Freud creyó que las exigencias de la civilización eran incompatibles con las tendencias placenteras del hombre. Por tanto, el avance en la línea civilizadora implica, según esta opinión, un estado permanente de represión y coerción sobre los instintos.” Diego Sabiote Navarro, Marcuse: la dialéctica del principio del placer y el principio de realidad. Web: www.raco.cat/index.php/Taula/article/viewPDFInterstitial/70482/89741
16 “ La sociedad tecnológica, valiéndose de los medios de información, transforma el viejo deber de producir en el nuevo y todavía más perentorio de consumir; el hombre actual consuma su alienación en el delirio del consumo, al que pide cada día más, dando lugar necesariamente al nacimiento de un nuevo principio de realidad, con lo que el aplazamiento indefinido del principio del placer, puede convertirse en comienzo de una reconciliación de las pulsiones y la razón” Web: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1957313&orden=0&info=...
17 http://www.monografias.com/trabajos16/terrorismo-internacional/terrorism...
18 S. Huntington, (1996). El choque de civilizaciones, capítulo. 4; p. 112
19 Thomas Frank, El Apocalipsis entre el bien y el mal: las elecciones de 2004 en Estados Unidos. Revista Archipiélago # 72. Oct. 2006. p. 46
20 Ob. cit, p. 51
21 Ob. cit, p. 52
22 George Bush declara “quien no está con nosotros está con los terroristas” y Bin Laden afirma “estos acontecimientos han dividido el mundo en dos bandos, el de los fieles y el de los infieles.”
23 “The shift of power to the global sphere is the reason why almost every major political party on earth now has the same policies. Their policies are pre-determined by the banks and financial speculators, the corporations and the global institutions. At the national level, there is democracy but no choice. At the global level, there is choice but no democracy. The great question of our age is what the hell we intend to do about it.” George Monbiot, 2004. The Age of Consent. Ed. Flamingo
24 http://www.geocities.com/la_cou/global/curso/2index.htm
25 Renato Ortiz, 2005. Mundialización: saberes y creencias, Ed. Gedisa, Barcelona, pp. 120-121
26 Ob. cit. p. 80
27 Ob. cit. p. 115
28 Naomi Klein, 1999. No Logo, El poder de las marcas, Ed. La butxaca. Barcelona.
29 - Ob. cit. p 33
30 - Ob. cit. p. 41
31 “Es la aldea donde vive Bill Gates, que acumula una fortuna de cincuenta y cinco mil millones de dólares mientras la tercera parte de sus empleados tienen contratos temporales… Es la aldea donde estamos mutuamente conectados por una red de marcas, a la otra banda de la cuales hay los barrios miserables como los que he visto en Yakarta… Así se ha descubierto que el lugar de origen de las zapatillas de tenis Nike son los talleres infames del Vietnam; el de la ropa de la Barbie, los lugares de trabajo de niños en Sumatra; lo cafés capuccino de Starbucks, los cafetales sofocantes de Guatemala, y el del petróleo de Shell, los miserables rincones del delta del Niger.” Ob. cit. pp. 22-23-26
32 - Ob. cit. p. 38
33 - Ob. cit. p. 40
34 - Ob. cit. p. 51
35, Renato Ortiz, ob. cit. p. 51
36 Ob. cit. p. 54
37 Ob. cit. pp. 65-66
38 Empresas como Shell, Wal-Mart, Microsoft, etc. tienen presupuestos superiores al producto interior bruto de la mayoría de países, de las cien principales economías del mundo, 51 son multinacionales y sólo 49 son países.
39 http://cielointerior.com/producciones/articulos/revolucioncognitiva.html
40 http://cielointerior.com/producciones/articulos/cainabel.html
41 Información recibida en un comunicado personal.
42 Gilles Lipovetsky,(2004). Los tiempos hipermodernos, Anagrama, Barcelona.