
Director: Nuri Bilge Ceylan (Festival de Cannes 2008, Premio mejor director). Nacionalidad: Turquía-Fracia-Italia.
Según la mística Santa Teresa, se llora más por las plegarias atendidas que por las no atendidas, en esta película se revela claramente lo que la santa quería decir. Una familia de trabajadores, normal, humilde se ve envuelta en una espiral destructiva de autoengaños, mentiras y huidas como consecuencia de una plegaria atendida, una plegaria que no se formuló explícitamente pero que anida en el corazón de casi todos: tener más dinero y si llega de un modo fácil y rápido mejor.
Al protagonista le proponen que pase una corta temporada en la cárcel, por un delito no cometido a cambio de una importante suma de dinero que le esperará a la salida y que le puede resolver la vida, a él y a su familia. O al menos eso cree pues acepta la “misión” lo que da lugar a un proceso que amenaza con corromper los vínculos familiares, de pareja y con la vida misma de todo el grupo familiar.
Cuenta la leyenda que los tres monos, no ver, no oír y callar, reflejan nuestra condición existencial alienante, no queremos ver, ni escuchar ni revelar la verdad, sea propia o ajena pero también es verdad su opuesto. Hay una sabiduría difícil de alcanzar en la capacidad de no mirar lo que despierta la codicia, no prestar oídos a los cantos de sirena y acallar las propias presunción de que se está en posesión de la verdad. Un canto asimismo a la virtud de la discreción: "No digas todo lo que sepas, no mires lo que no debas, no creas todo lo que te dicen". Esta película refleja ambas condiciones de un modo magistral, en primer lugar por la mencionada espiral de mentiras que fabrican madre e hijo, y más tarde por la “solución final” que halla el marido para intentar recomponer lo que queda de sentimiento y razón de existir.
Un final sorprendente el de este thriller psicológico, que además muestra una de las llaves maestras de los poderes que rigen nuestro destino que nos obliga a cerrar el círculo de una historia o circunstancia trasladándonos a la misma condición existencial del punto de partida, aunque eso sí, con una valiosa y costosa lección aprendida.
No se pierdan esta pequeña joya que la exhuberancia estética de sus imágenes, por la fidelidad con que refleja las contradicciones del alma humana, por la intensidad emocional del universo gestual de sus actores, por su expresivo y lento ritmo narrativo, que junto a los silencios, los gestos y las miradas, expresa profundas complejidades anímicas.
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Armando Rey 2009 ®
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